La labor de un diseñador urbano es dar forma a las ciudades en las que vivimos, pero no siempre fue realizada por ellos; arquitectos y urbanistas anteriormente discutían sobre su rol en la construcción de edificaciones para la sociedad.
La disputa radicaba en que los arquitectos acusaban a los urbanistas de interferir con los aspectos estilísticos que no estaban calificados para juzgar y por su parte, los urbanistas acusaban a los arquitectos de planificar edificios como objetos, sin esforzarse en analizar el contexto e impacto en el entorno.
Después de numerosos estudios, arquitectos, urbanistas, paisajistas, ingenieros, artistas públicos y una serie de profesionales declararon su compromiso con el diseño urbano. Argumentaron que la labor del arquitecto debe ser preocuparse por el lugar y no solo por el diseño, los urbanistas deben fijar su atención en el correcto uso de la tierra y su desarrollo. La arquitectura del paisaje debe participar en al análisis y la comprensión de los lugares en el inicio de la planificación y no trabajar en una etapa tardía disfrazando con adornos y plantas.
Después de veinticinco años, el diseño urbano es una actividad profesional de primer nivel, es un conjunto de habilidades, herramientas, estados de ánimo y maneras de pensar.
Los diseñadores urbanos no cuentan con un conjunto específico de conocimientos que, una vez aprendidos, se puedan aplicar mecánicamente por siempre. El mejor diseño urbano es el que se caracteriza por trabajar en equipo con profesionales que tienen sus propias capacidades y experiencias. Los diseñadores urbanos aprenden y aplican nuevas habilidades y aptitudes en cada proyecto.